El arte del vitral: historia y tecnicas
El arte de el vitral, es decir el asemblaje de hojas de vidrios de color, conectadas por barras de plomo, está muy vinculado a la arquitectura, y no ha cambiado mucho desde el Renacimiento. Conviene para crear atmósferas particulares, por la calidad, la cantidad y el color de la luz que permite traer al lugar seleccionado. Los vidrios, en media de tres milímetros de espesor, pintados y luego cocidos, permiten asemblar composiciones de varia importancia y de vario tamaño, sobre todos los temas. La seleccion de la luz filtrada por las capas de barniz, los colores y los diferents materiales, permite efectos de perspectiva muy diversos y ricos e, intensificando toda clase de escenas, enmarca y hace sobresalir personajes y ambientes. Son el apoyo ideal para el arte religioso, a partir del momento en que las arquitecturas eclesiasticas se abren en grande a la luz, a través de rosetones y amplias ventanas.
El vidrio existe en la naturaleza, bajo la forma de obsidiana (debido a la
transformación de rocas ricas en silicio al momento de una erupción
volcanica), y se utiliza desde millares de años, para herramientas,
armas y joyas. El vidrio blanco, artificial, se conoce en Mesopotamia, en Egipto
y en Oriente, alrededor del año 3000 antes de nuestra era. Aún
opaco, se colorea progresivamente en verde y luego en azul. El mejoramiento
de los hornos permite temperaturas más altas, y el vidrio que resulta
de la operacion es más fino, translúcido. Se intenta entonces
imitar piedras preciosas, y se crean objetos en vidrio hueco: vasos, botellas,
frascos… Los romanos fueron los primeros en utilizar vidrio para cerrar
los vacíos de sus casas. Su vidrio es "fundido sobre tabla",
es decir, vaciado y luego extendido sobre un soporte plano (madera o arena).
Los ejemplos más antiguos se encontraron en la ciudad de Pompeya.
Balsamarios - vidrio soplado - Siria – siglo II - Altura de 7 a 17 cm
Fuente: Musée International de la parfumerie de Grasse
Durante el primer siglo antes de nuestra era, probablemente en Siria, aparece el vidrio soplado con la caña, así como, en Fenicia, los primeros vidrios transparentes. El éxito de este nuevo material da lugar a un boyante comercio de vidrios huecos, que se extiende a todo el Mediterráneo. El vidrio incoloro, obtenido gracias a l’adjuncion de manganeso en la pasta inicial, se propaga a partir del tercer siglo de nuestra era.
No se sabe exactamente cuando el vitrail comienza a distinguirse de la «cristalera». Los textos medievales hablan de « vidrios de innumerables colores », pero no proporcionan más detalles. Solo se sabe que ya se ocupa en las iglesias, y que los « vidrios » son probablemente enmarcados en cuadros de madera o en mastique. De la arqueologia como de la documentación no se reciben muchas informaciones. Lo que se sabe es que el vitral ya existía a la epoca merovingia y luego carolingia, ya coloreado, y seguramente ya figurativo. En ese período aparecen dos distintas técnicas de soplado del vidrio plano: en corona (esponjadura abierta y extendida en un circulo plano) y en manga (esponjadura cilindrica abierta lateralmente para obtener un quadrado o rectangulo de vidrio plano). De todas maneras, los vitrales más antiguas que se encontraron muestran técnicas muy precisas, atestiguantes la antiguedad de los métodos utilizados. Estos vitrales antiguos se fabrican con paneles de vidrio coloreados, mantenidos por plomo acanalado y soldado para volver homogéneo el conjunto. Originariamente los decorados se realizan en colores marrones o negros, unicamente, y eran simples composiciones rectangulares, o circulares. Se utilizaban en marcos de hierro o de madera, segun técnicas muy similares a las de hoy en dia.
El desarrollo de estas técnicas permite, hacia el año 1100, una
gran maestria en el campo de los vitrales, como aparece en los más antiguos
aún visibles actualmente en la catedral de Augsburg, en Alemania. Pasa
a ser entonces uno de los principales medios de expresion artística,
caracterizando el arte religioso gótico, cuya arquitectura logra liberar
grandes aberturas en las paredes hacia el exterior. Las iglesias romanicas
utilizan mucho más los vidrios blancos, con el fin de preservar la luz,
que sus escasas aberturas muy poco dejaban entrar.
La iconografia es cada vez más elaborada, en términos de erudicion,
de complejidad de los temas (Antiguo y Nuevo testamento, paralelos, la Trinidad,
doble naturaleza de Cristo…), y de refinada didáctica. Al contrario,
los movimientos reformadores de la Iglesia (cistercianos, franciscanos…),
considerando excesivo el refinamiento alcanzado por los vitrales, pretenderán
simplificar lo mas posible decorados y colores. Se puede, como lo escribe el
abad Suger en 1144, al encargar los vitrales para la basilica real de Saint-Denis,
cerca de Paris, « dirigir el pensamiento de los feligreses por medios
materiales hacia lo inmaterial ». Las escenas narrativas tambien se desarrollan.
En la parte baja de las iglesias, se describen episodios de la vida de Cristo
y de los Santos. En las ventanas más altas aparecen las representaciones
en grande de los personajes principales y reconocibles por todos. Anchos rosetones
aparecen en las paredes de las iglesias más importantes. Pero, auque
se desarrollen mucho y muy rapidamente, no tienen lenguaje comun en las imagenes
que presentan, y cada vitral tiene su propio código de lectura.
Los colores se diversifican, se multiplican, y abren un amplio campo artístico a los maestros vidrieros. Los azules estallan en todos los matices, el rojo es más intenso, los verdes se multiplican, el amarillo pierde de su importancia. La gama y la variedad de los vidrios soplados permite innovaciones importantes, y el enriquecimiento del decorado. En el siglo XIV, la asociación de tres colores (un negro, un marrón y un sepia) y toda una gama de sales de argento, proporcionan transparencias mas marcadas y colores mas saturados. En el siglo XV, se enriquecen de « púrpura », resultado del chapeado de vidrio rojo y azul, y de « sanguínea ». Las normas de la "perspectiva", y el "damasco" (de origen oriental, decorado regular y repetitivo) se generalizan.
Con el final de la Edad media y el Renacimiento aparece un arte de le vitral diferente, más complejo y sutil. La sanguínea se impone (dicha también "color de tez"), así como los esmaltes translúcidos (azul, verde, púrpura). Los decorados del tipo de los que se encuentran en la pintura italiana están de moda, al mismo tiempo que el realismo de los personajes y de los paisajes. Al servicio de estas representaciones, más complejas, la técnica de pintura también tiene que evolucionar. Sobreponiendo varios colores en la misma lamina de vidrio, permite una mayor precisión, y matices cada vez más finos. La complejidad de estas obras de arte es tal que los artistas vidrieros llegan hasta firmarlas.
El período del siglo XVII y XVIII es, por lo contrario, del punto de vista de le vitral, perjudicial. La arquitectura barroca como la clásica necesitan de mucha luz, buscan efectos más marcados, y una mayor teatralización. Le vitral pierde de su importancia. Por otra parte, la técnica de fabricación de grandes placas de vidrio generaliza el uso de ventanas transparentes, y abre palacios, casas e iglesias sobre el mundo exterior.
Solo en el siglo XIX , romantico y sonador, los artesanos vuelven a
descubrir los textos antiguos, reanudando con las tradiciones de le
vitral, por
una parte, y tomando en cuenta por otra parte el avance de los procesos
ya
industriales de fabricacion y comercialisacion. Se crean asi verdaderas
empresas, capaces
de trabajos de gran lujo, en la mejor de las tradiciones, pero tambien
de produccion
y venta propuesta desde catálogos, de vitrales destinados a la decoracion
de interiores.






